
Ya no se oye el eco de la noticia de la creación de células vivas en el laboratorio. Cuando escarbas un poco te das cuenta que de creación nada de nada: ¡menos lobos ...! Quiero pensar que el protagonista de la noticia sea un hombre serio, y que los medios de difusión hayan terminado difundiendo por error una información distorsionada. De todas formas, de vez en cuando se oye hablar de avances sorprendentes y espectaculares, de protagonismos científicos estelares que después se revelan como pufos.
La impresión que nos queda es que los científicos estan un poco locos y andan buscando quimeras en sus laboratorios, y esto no me parece que haga mucha justicia a la verdad. Hace dos o tres años huvo quien quiso convencernos de que el futuro de la humanidad dependía de que se abriese la veda del destrozo y manipulación de embriones. Un poco de escándalo, un bulo científico, se abre la veda y al final..., los avances prometedores nos vienen, más bien, de la investigación con células madre adultas. Los verdaderos protagonistas del avance científico suelen acaparar menos portadas.
Por supuesto que a base de hacer barvaridades también pueden avanzar la ciencia y la tecnología, y que eso se ha hecho a veces, pero: ¿a qué precio?¿a quién interesa eso? A mi juicio, la grandeza del ser humano está ligada a su capacidad de plantearse objeciones morales, de preguntarse por la conveniencia, la bondad, la ética y la estética de su comportamiento, y la de una ciencia verdaderamente humana también. Lejos de ser un obstáculo, estos planteamientos son más bien motor de verdadero progreso: ¿de progreso sostenible?. Poco puede esperarse, a mi juicio, de una ciencia esclava del utilitarismo, siempre al servicio de obscuros intereses. No digo que esta sea la situación real de la ciencia, sino que a veces se nos quiere vender esta idea de una ciencia inhumana y sin cortapisas éticas ni morales como motor de progreso, y yo eso no me lo creo. Es más, pienso que una ciencia así es muy fácilmente manipulable, muy poco capaz de buscar la verdad a cualquier precio, aunque al mismo científico no le convenga, aunque duela...
La impresión que nos queda es que los científicos estan un poco locos y andan buscando quimeras en sus laboratorios, y esto no me parece que haga mucha justicia a la verdad. Hace dos o tres años huvo quien quiso convencernos de que el futuro de la humanidad dependía de que se abriese la veda del destrozo y manipulación de embriones. Un poco de escándalo, un bulo científico, se abre la veda y al final..., los avances prometedores nos vienen, más bien, de la investigación con células madre adultas. Los verdaderos protagonistas del avance científico suelen acaparar menos portadas.
Por supuesto que a base de hacer barvaridades también pueden avanzar la ciencia y la tecnología, y que eso se ha hecho a veces, pero: ¿a qué precio?¿a quién interesa eso? A mi juicio, la grandeza del ser humano está ligada a su capacidad de plantearse objeciones morales, de preguntarse por la conveniencia, la bondad, la ética y la estética de su comportamiento, y la de una ciencia verdaderamente humana también. Lejos de ser un obstáculo, estos planteamientos son más bien motor de verdadero progreso: ¿de progreso sostenible?. Poco puede esperarse, a mi juicio, de una ciencia esclava del utilitarismo, siempre al servicio de obscuros intereses. No digo que esta sea la situación real de la ciencia, sino que a veces se nos quiere vender esta idea de una ciencia inhumana y sin cortapisas éticas ni morales como motor de progreso, y yo eso no me lo creo. Es más, pienso que una ciencia así es muy fácilmente manipulable, muy poco capaz de buscar la verdad a cualquier precio, aunque al mismo científico no le convenga, aunque duela...

No hay comentarios:
Publicar un comentario