sábado, 15 de mayo de 2010

No vaya a cogerle Obama el gusto al teléfono


Ante la bajada de nuestros sueldos un 5%, de media, la subida del IVA, y la consiguiente subida del IRPF:
  • Pienso que se veía venir
  • Espero que no haya que seguir haciendo recortes; que con esto y poniéndonos todos las pilas mejore la situación
  • Percibo resignación, solidaridad con los 4,5 millones de parados, mosqueo general, la sospecha de que habría sido menos doloroso y más eficiente, tomar medidas antes y mejor
  • Pienso que no tenemos más remedio que hacer, aunque sólo sea, 1 día de huelga:

    • porque la ocasión se lo merece
    • para que no le vayan a coger el gustillo al teléfono Obama, Merkel, etc..
    • para que de una vez llegen a acuerdos sobre la reforma laboral
    • para que patronal y sindicatos de centren en lo suyo
    • para que el gobierno se tome más en serio su trabajo

martes, 11 de mayo de 2010

Bolsa, ladrillo y especulación


El cambio del modelo productivo

Se ha hablado bastante durante los últimos meses de cambiar el modelo productivo en España, queriendo indicar --pienso-- que no puede centrarse la inversión en la construcción tanto como lo ha hecho en los últimos años. De entrada, pienso que no debería demonizarse la inversión en vivienda y en la construcción en general, tan necesaria, noble, productiva, suceptible de innovación, mejora tecnológica y sostenibilidad como muchas otras. ¿Porqué va a ser objetivamente mejor prestar servicios, confeccionar calcetines, o fabricar móviles, que construir edificios o infraestructuras? La etiqueta de "sector del ladrillo" ha llegado a ser peyorativa.

Hablar del ladrillo es hablar de precios abusivos, enriquecimientos súbitos, corrupción, blanqueo de dinero, etc... De todo eso ha habido, pero la descalificación del sector puede llegar a ser fanática. No debemos olvidar que tanto han contribuido a esos males el empresariado del sector, como el bancario, las políticas municipales, y el afán especulador de muchos particulares.

Diversificar la economía

No va a ser fácil diversificar la economía de la noche a la mañana, pero ésto, o el cambio del modelo, o como lo queramos llamar, pasa --pienso-- por lograr que muchos pequeños inversores consideremos la inversión en bolsa como una alternativa seria y razonable al ladrillo. Nos da miedo. ¿A quien se le ocurriría vender la casa para invertir en bolsa? A la mayoría nos parecería una locura, y no nos faltaría razón. Me parece que vemos una cierta equivalencia entre invertir en bolsa y jugarse a la ruleta los frutos del sudor de nuestra frente, el pan de los hijos o la pensión de jubilación. Pero la lección de los últimos años podría ser que no es tan seguro como parece el ladrillo, que también las pensiones de jubilación se evaporan, que ...

Contener la especulación

El tema no está en si es mejor la automoción que el ladrillo, o éste que el sector energético. El tema está, a mi juicio, en contener la especulación. No parece fácil. ¿A quien se le puede encargar esto? ¿De quién podríamos fiarnos para conseguirlo: de los políticos, de los jueces, de los reguladores económicos? ¿Cómo conseguirlo sin perjudicar la libre circulación de capitales? A todos nos fastidia tanto que la especulación deje por los suelos una empresa seria y viable, o un pais, tanto como nos gusta que, la misma especulación, los haga subir en bolsa, o en el mercado de deuda pública.

La bolsa, la globalización de la economía, los paneles electrónicos se han demostrado muy eficientes para hacer llegar el dinero allí donde es necesario, pero parecen igualmente eficientes a la hora de producir el caos. ¿Y qué decir del tráfico de información privilegiada, de la difusión interesada de falsedades, de la coordinación de éstas con movimientos engañosos de capitales, lesivos para muchos y beneficiosos para unos pocos.? Deberían ser punibles. Querríamos protegernos contra ellos ¿Pero cómo conseguirlo sin cargarse el sistema, haciéndolo rígido e inservible para lo bueno?

¿Cómo hacerlo, y quién lo haría? No va a ser fácil, pero pienso que si no lo hacemos entre todos no lo conseguiremos. Es un tema de motivación, de educación, de ejemplo, de que muchísimos quieran ser honrados, de que esté mal visto especular y bien visto trabajar y crear empleo y riqueza.

¿Una idea absurda?

Si fuera consciente de que lo que voy a decir pudiera leerlo mucha gente no lo escribiría, ni si supiera que esta idea ya se ha escrito y experimentado y que sus posibles efectos perjudiciales se conocen --que así será. El que a estas alturas el blog no tenga ningún seguidor me tranquiliza.

¿Sería una locura penalizar las compra-ventas especulativas? Supongamos que las compra-ventas especulativas fuesen --yo no lo sé-- aquellas entre las que medie menos de X días. Pues se podría imponer una penalización que cayese exponencialmente con el tiempo, desde la máxima penalización, inmediatamente después de la compra, hasta la mínima (ninguna penalización) al cabo de X días. Es decir que quien cobrase una plusvalía en el mismo día de la compra, tendría una penalización del Y % de la plusvalía, penalización que se haría nula, si la venta se produce pasado el periodo X.

¿Quién controlaría el sistema de penalizaciones? las mismas bolsas. ¿Qué podrian hacer con estos ingresos? trasferirlos a un parquet de proyectos y empresas solidarios, ecológicos, o de interés general, que podrían mantener las mismas bolsas. Para figurar en ese parquet se requeriría el visto bueno de algún organismo independiente, y un control riguroso e independiente de los proyectos. ¿Y a qué proyectos se harían los ingresos?: podría hacerse proporcionalmente al número de votos recibidos por los mismos inversores penalizados, teniendo en cuenta también la eficiencia de los gestores en el cumplimiento de sus objetivos.

Habría que pensar también qué hacer cuando un inversor hubiese adquirido paquetes de acciones de la misma compañía en diversas fechas. ¿Qué le parece ésto? ¿Cuanto piensa que podría valer X (en días) e Y (en porcentaje)?

domingo, 9 de mayo de 2010

Me ha gustado Túnez

Termas de AntoninoHe visitado Túnez la semana pasada, con motivo del congreso ADA 6 que se celebraba en Monastir. Me ha parecido un pais amable, con una gente encantadora y un destino turístico muy interesante.

El pais está inundado de fotos del presidente Zine El Abidine Ben Ali, reelegido cada cinco años desde que derrocara a Habib Burguiba el 7/11/1987. Esto da que pensar sobre su carácter verdaderamente democrático, pero el estado general del pais evidencia un esfuerzo serio por el bienestar de la ciudadanía. Conforme te adentras en las zonas rurales vas viendo aumentar la pobreza. Sorprende la abundancia de antenas parabólicas, incluso en viviendas muy humildes.

A las mujeres se las ve integradas y tratadas con respeto. Es muy fácil ver por la calle a dos chicas, la una vestida del modo tradicional y la otra como cualquier europea, caminar cogidas del brazo, bueno más bien del dedo miñique. Aunque la religión islámica es absolutamente mayoritaria, y las manifestaciones de religiosidad de los creyentes coránicos abundan, el ambiente no es axfisiante y pudimos asistir a Misa en la catedral de S Vicente de Paul. En las paredes de su ábside pueden verse varios mosaicos de Papas de los primeros siglos nacidos en estas tierras. Me impresiona la consideración de que, no muy lejos de allí, en la vecina Argelia, nació y murió Agustín de Hipona.

La antigua Cartago está muy cerca de la capital tunecina. Merece la pena acercarse, visitar el lugar donde se encontraba el puerto púnico, el museo romano, la villa romana, o las termas de Antonino. También está cerca y merece una visita el pueblo azul, Sidi Bou Said, sus callejuelas y las casas pintadas de blanco me recordaron un poco el barrio del Albaicín, las puertas, rejas y ventanas pintadas de azul y las bóvedas, aunque blancas, me recordaron Santorini.

El carácter mediterráneo de este pais te lo termina de confirmar su gatronomía, que puede hacer que un andaluz se sienta como en casa: salsas, ensaladas, pescados, etc... Mención especial merecen los guisos de carne o pescado con verduras a la jarra, cocidas en su jugo dentro de una jarra cerrada, y la repostería, muy parecida a la nuestra salvo en lo que respecta a los dulces morunos, que son más finos y menos empalagosos que los que desde hace unos años pueden degustarse aquí.

Los caldos de la tierra se dejan beber bastante bien. En sus campos los olivares alternan con los viñedos y las parcelas suelen estar delimitadas por tupidas chumberas, que dicen proceder de España. Nos hablaron de su mermelada de higo chumbo, pero no llegamos a probarla. Se ven palmeras, aunque no tantas, y los dátiles son muy buenos. Abundan los rebaños de ovejas y cabras pastoreados por mujeres.

El paisaje interior de la mitad norte del pais se parece al del sur de España, pero conforme desciendes se va desertificando. No vimos ningún rio, pero sí varios canales y lagos de agua salada, alguno bastante extenso. Uno de los alicientes turísticos, que nosotros no tuvimos ocasión de disfrutar, es el desierto. Las playas son magníficas, muy llanas, con una arena fina de un blanco luminoso.

Llama la atención el ímpetu comercial de los vendedores. No es fácil pasar ante una terraza sin que el camarero te ofrezca una mesa, o dar un paseo sin que se te acerce un vendedor ambulante. La estrategia comercial parece muy "estandarizada". Pueden empezar haciéndote un pequeño regalo y remarcando el carácter desinteresado de la conversación: puedes pasar, escuchar, observar, probar los productos sin ningún compromiso. No se sabe muy bien en qué momento, sutilmente, pasas de observador neutral a cliente, y de esa situación es difícil salir sin comprar algo. Basta decir que algo te gusta, o escuchar un precio que te parecerá desorbitante. Tras una etapa intermedia en la que dicen que el precio no es "¡ni para ti, ni para mi!" , se llega al momento del "para ti,... vale, ¡para ti!" en el que bajarán desconcertantemente el precio. Si en ese momento te vas sin comprar se muestran ofendidos. Muchas veces sales de la tienda perseguido por el vendedor, que deja la tienda sola aunque tenga otros clientes, supongo que bajo la vigilancia solidaria de los vecinos. La cerámica es muy interesante, así como las confecciones textiles y las alfombras artesanales bereberes. Las medinas son un hervidero alegre de gente, con minúsculos puestos: barberías, zapaterías, textiles, joyerías, artesanos trabajando el metal, fruterías y puestos de comida, ...

Conducen bien, tienen buenas autopistas y carreteras, y un parque móvil en buen estado, pero los límites entre los derechos de los peatones y los conductores no está muy claros. Puedes encontrarte un paso de peatones en una autovía, y a una madre con sus hijos pequeños cruzando por cualquier sitio. No me quedó claro si es mejor cruzar la calle con el semáforo en rojo o en verde.

A los tunecinos se les dan muy bien los idiomas, pienso que aunque sólo supieras hablar español no tendrías problemas para manejarte. Me ha parecido que miran con buenos ojos a los europeos y que España les gusta. Hay culés hasta debajo de las piedras, y muchos niños y jóvenes vistiendo la camiseta blaugrana pero aunque sea del R. Madrid, tengo que admitir que me ha gustado mucho Túnez.