domingo, 9 de mayo de 2010

Me ha gustado Túnez

Termas de AntoninoHe visitado Túnez la semana pasada, con motivo del congreso ADA 6 que se celebraba en Monastir. Me ha parecido un pais amable, con una gente encantadora y un destino turístico muy interesante.

El pais está inundado de fotos del presidente Zine El Abidine Ben Ali, reelegido cada cinco años desde que derrocara a Habib Burguiba el 7/11/1987. Esto da que pensar sobre su carácter verdaderamente democrático, pero el estado general del pais evidencia un esfuerzo serio por el bienestar de la ciudadanía. Conforme te adentras en las zonas rurales vas viendo aumentar la pobreza. Sorprende la abundancia de antenas parabólicas, incluso en viviendas muy humildes.

A las mujeres se las ve integradas y tratadas con respeto. Es muy fácil ver por la calle a dos chicas, la una vestida del modo tradicional y la otra como cualquier europea, caminar cogidas del brazo, bueno más bien del dedo miñique. Aunque la religión islámica es absolutamente mayoritaria, y las manifestaciones de religiosidad de los creyentes coránicos abundan, el ambiente no es axfisiante y pudimos asistir a Misa en la catedral de S Vicente de Paul. En las paredes de su ábside pueden verse varios mosaicos de Papas de los primeros siglos nacidos en estas tierras. Me impresiona la consideración de que, no muy lejos de allí, en la vecina Argelia, nació y murió Agustín de Hipona.

La antigua Cartago está muy cerca de la capital tunecina. Merece la pena acercarse, visitar el lugar donde se encontraba el puerto púnico, el museo romano, la villa romana, o las termas de Antonino. También está cerca y merece una visita el pueblo azul, Sidi Bou Said, sus callejuelas y las casas pintadas de blanco me recordaron un poco el barrio del Albaicín, las puertas, rejas y ventanas pintadas de azul y las bóvedas, aunque blancas, me recordaron Santorini.

El carácter mediterráneo de este pais te lo termina de confirmar su gatronomía, que puede hacer que un andaluz se sienta como en casa: salsas, ensaladas, pescados, etc... Mención especial merecen los guisos de carne o pescado con verduras a la jarra, cocidas en su jugo dentro de una jarra cerrada, y la repostería, muy parecida a la nuestra salvo en lo que respecta a los dulces morunos, que son más finos y menos empalagosos que los que desde hace unos años pueden degustarse aquí.

Los caldos de la tierra se dejan beber bastante bien. En sus campos los olivares alternan con los viñedos y las parcelas suelen estar delimitadas por tupidas chumberas, que dicen proceder de España. Nos hablaron de su mermelada de higo chumbo, pero no llegamos a probarla. Se ven palmeras, aunque no tantas, y los dátiles son muy buenos. Abundan los rebaños de ovejas y cabras pastoreados por mujeres.

El paisaje interior de la mitad norte del pais se parece al del sur de España, pero conforme desciendes se va desertificando. No vimos ningún rio, pero sí varios canales y lagos de agua salada, alguno bastante extenso. Uno de los alicientes turísticos, que nosotros no tuvimos ocasión de disfrutar, es el desierto. Las playas son magníficas, muy llanas, con una arena fina de un blanco luminoso.

Llama la atención el ímpetu comercial de los vendedores. No es fácil pasar ante una terraza sin que el camarero te ofrezca una mesa, o dar un paseo sin que se te acerce un vendedor ambulante. La estrategia comercial parece muy "estandarizada". Pueden empezar haciéndote un pequeño regalo y remarcando el carácter desinteresado de la conversación: puedes pasar, escuchar, observar, probar los productos sin ningún compromiso. No se sabe muy bien en qué momento, sutilmente, pasas de observador neutral a cliente, y de esa situación es difícil salir sin comprar algo. Basta decir que algo te gusta, o escuchar un precio que te parecerá desorbitante. Tras una etapa intermedia en la que dicen que el precio no es "¡ni para ti, ni para mi!" , se llega al momento del "para ti,... vale, ¡para ti!" en el que bajarán desconcertantemente el precio. Si en ese momento te vas sin comprar se muestran ofendidos. Muchas veces sales de la tienda perseguido por el vendedor, que deja la tienda sola aunque tenga otros clientes, supongo que bajo la vigilancia solidaria de los vecinos. La cerámica es muy interesante, así como las confecciones textiles y las alfombras artesanales bereberes. Las medinas son un hervidero alegre de gente, con minúsculos puestos: barberías, zapaterías, textiles, joyerías, artesanos trabajando el metal, fruterías y puestos de comida, ...

Conducen bien, tienen buenas autopistas y carreteras, y un parque móvil en buen estado, pero los límites entre los derechos de los peatones y los conductores no está muy claros. Puedes encontrarte un paso de peatones en una autovía, y a una madre con sus hijos pequeños cruzando por cualquier sitio. No me quedó claro si es mejor cruzar la calle con el semáforo en rojo o en verde.

A los tunecinos se les dan muy bien los idiomas, pienso que aunque sólo supieras hablar español no tendrías problemas para manejarte. Me ha parecido que miran con buenos ojos a los europeos y que España les gusta. Hay culés hasta debajo de las piedras, y muchos niños y jóvenes vistiendo la camiseta blaugrana pero aunque sea del R. Madrid, tengo que admitir que me ha gustado mucho Túnez.



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