martes, 11 de mayo de 2010

Bolsa, ladrillo y especulación


El cambio del modelo productivo

Se ha hablado bastante durante los últimos meses de cambiar el modelo productivo en España, queriendo indicar --pienso-- que no puede centrarse la inversión en la construcción tanto como lo ha hecho en los últimos años. De entrada, pienso que no debería demonizarse la inversión en vivienda y en la construcción en general, tan necesaria, noble, productiva, suceptible de innovación, mejora tecnológica y sostenibilidad como muchas otras. ¿Porqué va a ser objetivamente mejor prestar servicios, confeccionar calcetines, o fabricar móviles, que construir edificios o infraestructuras? La etiqueta de "sector del ladrillo" ha llegado a ser peyorativa.

Hablar del ladrillo es hablar de precios abusivos, enriquecimientos súbitos, corrupción, blanqueo de dinero, etc... De todo eso ha habido, pero la descalificación del sector puede llegar a ser fanática. No debemos olvidar que tanto han contribuido a esos males el empresariado del sector, como el bancario, las políticas municipales, y el afán especulador de muchos particulares.

Diversificar la economía

No va a ser fácil diversificar la economía de la noche a la mañana, pero ésto, o el cambio del modelo, o como lo queramos llamar, pasa --pienso-- por lograr que muchos pequeños inversores consideremos la inversión en bolsa como una alternativa seria y razonable al ladrillo. Nos da miedo. ¿A quien se le ocurriría vender la casa para invertir en bolsa? A la mayoría nos parecería una locura, y no nos faltaría razón. Me parece que vemos una cierta equivalencia entre invertir en bolsa y jugarse a la ruleta los frutos del sudor de nuestra frente, el pan de los hijos o la pensión de jubilación. Pero la lección de los últimos años podría ser que no es tan seguro como parece el ladrillo, que también las pensiones de jubilación se evaporan, que ...

Contener la especulación

El tema no está en si es mejor la automoción que el ladrillo, o éste que el sector energético. El tema está, a mi juicio, en contener la especulación. No parece fácil. ¿A quien se le puede encargar esto? ¿De quién podríamos fiarnos para conseguirlo: de los políticos, de los jueces, de los reguladores económicos? ¿Cómo conseguirlo sin perjudicar la libre circulación de capitales? A todos nos fastidia tanto que la especulación deje por los suelos una empresa seria y viable, o un pais, tanto como nos gusta que, la misma especulación, los haga subir en bolsa, o en el mercado de deuda pública.

La bolsa, la globalización de la economía, los paneles electrónicos se han demostrado muy eficientes para hacer llegar el dinero allí donde es necesario, pero parecen igualmente eficientes a la hora de producir el caos. ¿Y qué decir del tráfico de información privilegiada, de la difusión interesada de falsedades, de la coordinación de éstas con movimientos engañosos de capitales, lesivos para muchos y beneficiosos para unos pocos.? Deberían ser punibles. Querríamos protegernos contra ellos ¿Pero cómo conseguirlo sin cargarse el sistema, haciéndolo rígido e inservible para lo bueno?

¿Cómo hacerlo, y quién lo haría? No va a ser fácil, pero pienso que si no lo hacemos entre todos no lo conseguiremos. Es un tema de motivación, de educación, de ejemplo, de que muchísimos quieran ser honrados, de que esté mal visto especular y bien visto trabajar y crear empleo y riqueza.

¿Una idea absurda?

Si fuera consciente de que lo que voy a decir pudiera leerlo mucha gente no lo escribiría, ni si supiera que esta idea ya se ha escrito y experimentado y que sus posibles efectos perjudiciales se conocen --que así será. El que a estas alturas el blog no tenga ningún seguidor me tranquiliza.

¿Sería una locura penalizar las compra-ventas especulativas? Supongamos que las compra-ventas especulativas fuesen --yo no lo sé-- aquellas entre las que medie menos de X días. Pues se podría imponer una penalización que cayese exponencialmente con el tiempo, desde la máxima penalización, inmediatamente después de la compra, hasta la mínima (ninguna penalización) al cabo de X días. Es decir que quien cobrase una plusvalía en el mismo día de la compra, tendría una penalización del Y % de la plusvalía, penalización que se haría nula, si la venta se produce pasado el periodo X.

¿Quién controlaría el sistema de penalizaciones? las mismas bolsas. ¿Qué podrian hacer con estos ingresos? trasferirlos a un parquet de proyectos y empresas solidarios, ecológicos, o de interés general, que podrían mantener las mismas bolsas. Para figurar en ese parquet se requeriría el visto bueno de algún organismo independiente, y un control riguroso e independiente de los proyectos. ¿Y a qué proyectos se harían los ingresos?: podría hacerse proporcionalmente al número de votos recibidos por los mismos inversores penalizados, teniendo en cuenta también la eficiencia de los gestores en el cumplimiento de sus objetivos.

Habría que pensar también qué hacer cuando un inversor hubiese adquirido paquetes de acciones de la misma compañía en diversas fechas. ¿Qué le parece ésto? ¿Cuanto piensa que podría valer X (en días) e Y (en porcentaje)?

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